Sentencia:


Un mínimo homenaje desde aquí al extraordinario investigador Andreas Faber-Kaiser, mediante unas palabras suyas: "más vale no ser nada, que ser algo en manos de otro".


"Nuestras opiniones pueden ser sueño o realidad; nos preguntamos: ¿alguien sabe qué es lo uno y lo otro?"... En este sitio escribimos por intuición, y por esa misma intuición podríamos dejar de escribir en cualquier momento.


Saludos a quienes nos ven desde: Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Austria, Bangladés, Bélgica, Belice, Bolivia, Bosnia-Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Cabo Verde, Camboya, Canadá, Chequia, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Costa de Marfil, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Eslovaquia, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Georgia, Ghana, Grecia, Guatemala, Honduras, Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Japón, Kenia, Irlanda, Israel, Italia, Letonia, Líbano, Malasia, Malta, Marruecos, México, Nepal, Nicaragua, Noruega, Países Bajos, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Polinesia Francesa, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Rumanía, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Taiwán, Túnez, Turquía, Ucrania, Uruguay, Venezuela, Vietnam... Frente a nuevos planes (o no tan nuevos) mundiales -dicho a las claras: globalización-: países, naciones, culturas, variedad, soberanías y LIBERTAD -lo que "ellos" no están dispuestos a entregarnos por nada del mundo, para no perder su maldito poder o posesión de la humanidad.


COLABORACIÓN MUTUA

Nos decantamos, a pesar de nuestras dudas, por versiones de la historia cercanas al realismo fantástico y a las dimensiones intuitiva y espiritual (aparte de dogmas religiosos, ateos, etc.) humanas, en detrimento de las rígidas racionales. Colaboran con nosotros, o han colaborado en los últimos años: Alejandro Gamero, Ricardo Guadalupe, Javier Elzo, Daniel Pérez, Francisco Bermúdez Guerra, Miguel Ángel Ruiz, Andrés Vaccari, Pedro Pozas Terrados, Alberto Gómez García, Amelia Noguera, Tony Fernández Reyes, La Gazzetta del Apocalipsis, Óscar Distéfano, La antorcha de Kraus, la dame au chien, Adrián Pérez Castillo, Daniel Aragón Ortiz, Marcelo Espinel, Roland Font, Alberto Pancorbo, Rafael Herrera Guillén, Ruth Rodríguez Sotomayor, Aitor, Georges Zade, Enrique Sanmol, Ibn Asad, Bastets, Margarita Csanady, Santiago Montobbio, Ana Muela Sopeña... (si no funciona algún enlace, prueba con el apartado "Autores, referencias y temas").

En esta nueva etapa del sitio... podemos insertar tu obra: plástica, relato, novela, ensayo -si la temática es disidente (no necesariamente), de realismo fantástico, heterodoxa, etc.-, por entregas..., y poemas (de todo tipo)... Otros poetas (Ana Mª Espinosa, Belquis Castillo, David González, Kety Alejandrina Lis, Laura Giordani, Luis Antonio de Villena y Víctor Gómez Ferrer) han intervenido aquí hace años. Muchas gracias a todos.

Soledad y libros



      La soledad "es algo" que no tiene compañía; la busca, en soledad. Un bolígrafo BIC encapuchado de azul es una cosa solitaria, que busca acompañante: puede saberse porque sobre la mesa hay uno que apunta con su bolita fina hacia el ratón (que ansía la palma de una mano): ésta escudriña con el dedo índice la ruedecita que sitúa la "I" en la pantalla: algo, de color determinado, habitualmente blanca. Puede estar apagada o ardorosa; si lo último, se convierte en la señora Espera: a que la platiques tus secretos (en la intimidad o a voces). La página de un cuaderno de notas es una esperanza. Cuando escribes sobre ella, revelas dos tipos de secreto; uno, el que dictas a la hoja (necesitas comunicarte); el otro, el que vuelve a tu mente, porque lo lees (auto-comunicación). El boli, el mouse y el monitor son cosas solitarias. En cambio, la escritura es a la soledad lo que el todo a la nada.

     Un libro es un objeto desolado, cuanto más impoluto, más desierto. Me gusta escribir todo tipo de notas y apuntes en el interior de un libro. Con un libro se flirtea: es pasivo, complemento de la actividad de las manos (los virtuales nunca podrán igualar el magnetismo de la obra en papel). Hay libros "niño", libros "adolescente"..., "adulto", "maduro" y "anciano" (también, libros "muerto"; por ejemplo, los quemados en la mítica Biblioteca de Alejandría; incluso libros "fantasma": los que nunca se han escrito). El libro se alimenta de bacterias, de manchas de aceite, de saliva y de tinta, de miradas (condensadas, o indiscretas), de lecturas en voz alta, de críticas y de alabanzas, de pétalos de rosa roja y de aspirar su interior. Los libros son, en cierta medida, como los individuos sociales, porque hay clases: indigentes, obreros, burgueses, nobles y reyes. También se parecen a nosotros, pero a la inversa: cuanto más se repite un ejemplar (copias de sí mismo, imitaciones), más elevado es su rango. A veces, un libro inédito y manuscrito, pasa desapercibido totalmente, y cuando la erosión del tiempo casi lo ha destruido, alguien lo descubre y lo inmortaliza. Hay libros que pasan de mano en mano y son deshojados, descuartizados (es otra manera de mostrarles afecto), pero no mueren del todo, por aquello del Principio de conservación: "la energía ni se crea ni se destruye", y una sola página puede contener enigmas milenarios. 

   La soledad en el ser humano es algo que tiene compañía (*) : la otra soledad.



(*) La compañía de la contradicción.


poessía

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