Sentencia:


"Cuando pronuncias, piensas, intuyes o escribes "JesuCristo", te quitas de un tirón a los demonios de encima". Para comprender bien esto, te recomendamos leer:


"Nuestra búsqueda de la verdad es constante, por etapas, y el inconformismo e imperfección humanos nos deja cerca de una realidad: lo que hoy damos por bueno, tal vez mañana lo eliminemos, de este sitio y de nuestros principios"

Saludos a quienes nos ven desde: Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Austria, Bangladés, Bélgica, Belice, Bolivia, Bosnia-Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Cabo Verde, Camboya, Canadá, Chequia, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Costa de Marfil, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Eslovaquia, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Georgia, Ghana, Grecia, Guatemala, Honduras, Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Japón, Kenia, Irlanda, Israel, Italia, Letonia, Líbano, Malasia, Malta, Marruecos, México, Nepal, Nicaragua, Noruega, Países Bajos, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Polinesia Francesa, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Rumanía, Rusia, Singapur, Sri Lanka, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Taiwán, Túnez, Turquía, Ucrania, Uruguay, Venezuela, Vietnam...


COLABORACIÓN MUTUA

Podemos insertar tu obra: plástica, relato, novela, ensayo -si la temática es disidente (no necesariamente), heterodoxa, etc.-, por entregas..., y poemas (de todo tipo)... Otros poetas (Ana Mª Espinosa, Belquis Castillo, David González, Kety Alejandrina Lis, Laura Giordani, Luis Antonio de Villena y Víctor Gómez Ferrer) han intervenido aquí hace años. Muchas gracias a todos.





POR SU PROPIO PESO







Es importante, con matiz intuitivo, comprender cómo el ser humano es manipulado por las fuerzas que gobiernan la Tierra. Una mentira adquiere el valor de verdad a base de teorías muy ingeniosas y de publicidad: en medios de comunicación, en los mundos académicos (literatura inclusive) y en las versiones apoyadas por el derecho (leyes del poder aparente)... Si un investigador afirma que Carlo Magno no existió(1), lo publica en un libro y en él expone "razones de peso", no ahorra esfuerzos para que su tesis llegue a una gran cantidad de público y se auto avala con indicios y pruebas a través de fuentes diversas, directas e indirectas, pero fiables según preceptos académicos (por contradictorio que pueda parecer), muchos historiadores, catedráticos, periodistas, políticos, etc., se lanzarán a su yugular como vampiros sedientos de sangre, para borrar, ocultar o manipular la tesis aludida (sacrílega, hereje, falsa, malintencionada, ignorante y un sinfín de epítetos con carácter peyorativo).

La dinámica normal (por norma asentada) es creer (fe) en opiniones mayoritarias: por ejemplo, se aprueba un proyecto de ley en una votación democrática (secundada por casi toda la Cámara), entra en vigor dicha ley y al cabo de un tiempo tal vez corto ha de derogarse porque resulta ser un fracaso, asumido por la inmensa mayoría de partidos políticos y opinión pública. Primera conclusión: que novecientas noventa y nueve personas de cada mil crean que Carlo Magno fue un personaje de la vida real, no garantiza que se trate de una verdad irrevocable, siempre que un estudio, por inverosímil que se entienda, contradiga la consideración masiva. Cuando Newton imagina su teoría de la gravedad (después será proclamada a los cuatro vientos) pocos daban crédito, lo cual es habitual cuando surge una teoría revolucionaria; hoy esa teoría está asentada en nuestros cerebros como si se tratara de una verdad incuestionable; pero las refutaciones, bien argumentadas, a esa idea de ley física, ahí están. 

Una pluma que se desprende del cuerpo de un ave en pleno vuelo cae despacio hacia el suelo con un vaivén lento hasta posarse, y no definitivamente, porque cualquier leve golpe de viento la volvería a mover y quizá desplazar uno o dos metros de distancia desde su posición asentada primera. En cambio, una moneda que se nos caiga de las manos bajará verticalmente hacia el piso, en décimas de segundo, por su propio peso. Quédate con esta última idea y reflexiona sobre ella un rato (o dos), a lo mejor cambias de juicio (en cierto sentido) en lo que respecta al concepto gravedad. Puedes mantenerte, en lo mental, en lo aprendido (lo que te han enseñado), o invertir el dogma, o sea, dar el valor de blanco a lo negro o viceversa. La gravedad sería la fuerza magnética que la Tierra ejerce sobre los cuerpos más pesados que el aire; y el peso, el empuje que los mismos cuerpos, por sí mismos, ejercen sobre la Tierra... Tú decides.

La llamada gravedad casa a las mil maravillas con el universo que nos han contado: infinito y de relatividad. El peso tal vez sea el movimiento de las cosas de arriba abajo, caída en vertical, en un espacio sutil, etérico, no denso; dicho también así: lo no comprendido bien, o no enseñado, o no intuido aún (una fuerza desconocida empujaría lo poco condensado hacia lo más). Los cuerpos actúan como imanes, uno de equis masa atrae a otro de inferior masa, atracción de metales de diferente carga eléctrica, o por una parte de ellos compatible, para dicha atracción, con la parte atractiva del cuerpo imantado. El caso de la Tierra no es equivalente al de una gran calamita, porque engulle hacia su cuerpo cualquier carga eléctrica; entonces, ¿qué otras explicaciones podemos dar sobre el concepto gravedad?

Nuestro hábitat es una enorme cosa compuesta por minerales, metales, materia orgánica, etc., al que todo se pega, incluso el aire (o la atmósfera). Como todo está compuesto por partículas, moléculas..., la complejidad caótica de la naturaleza conocida es tal que encabezonarse con decir que sabemos con exactitud su funcionamiento se intuye pedantería o ignorancia soberbia. Es de suponer que la Tierra esté cargada negativa y positivamente, por ello atrae lo negativo y lo positivo, junto o por separado. Segunda conclusión: la sensación que tengo (visual, física e intuitiva) es que "flotamos" sobre la superficie terrestre, en el sentido de desplazamiento sin resistencia severa. Este espacio nos condena a ser tragados más tarde o más temprano. A mayor peso, menor sensación de libertad. Más densidad equivaldría a lo contrario, proporcionalmente, de liberación, física, mental y espiritual. Si estás atrapado en una creencia, atea, científica, religiosa, ortodoxa, académica, heterodoxa..., la que sea, no cambias, no te replanteas, no cuestionas, mantienes tu pensar en una condensación continua, constante e invariable: la sutileza en tu cavilar brillaría por su ausencia.

¿Quién es un científico? (tercera conclusión), ¿alguien que experimenta por sí mismo(2), o alguien que memoriza al dedillo lo que otros han experimentado? Si la respuesta es positiva a la segunda pregunta, no tiene mucho sentido racional refutar teorías que no se hayan aprendido. Hacerlo, en cambio, con un sentido intuitivo, "obliga" a reconocerse a sí mismo, y a otros, que la mente es integral: razón, intuición, instinto y tal vez algo más. Rebatir una hipótesis de Tierra con características y forma no ortodoxas exige experimentación e indagación propias, reflexiones personales, libres, o lo equivalente a no adulteradas.    





(1) Heribert Illig. Una teoría que habla de un tiempo fantasma y de una conspiración de la Iglesia Católica.

(2) Por ejemplo, Erik Verlinde, quien piensa que la teoría de la gravedad es pura ilusión.


Rauvl


VIVIMOS EN EL INTERIOR DE UNA SECTA







Para poder armar de credulidad esta idea conviene definir (con fondo subjetivo; es que, la objetividad, no es otra cosa, según nuestro criterio, que la subjetividad de un sistema) el concepto secta. Es un lugar de márgenes cerrados, en lo físico, pero sobre todo en lo mental. Entras en la secta y luego es muy difícil salir de ella; es más, tendrás que pagar por ello algún precio. Vivimos en un espacio, el terrestre, de relativa libertad, pues puedes moverte por él "a tu antojo"; lo entrecomillamos porque, si no dispones del dinero suficiente, no viajas ni a la vuelta de la esquina. Lo que nos interesa sobre todo es la cuestión mental. Habitamos en el interior de una secta desde la tierna infancia. Somos programados cerebralmente, nos entra información de continuo, que va depositándose en lo que en psicología llaman subconsciente. El inconveniente radica en dicho inconsciente, porque éste nos trae y nos lleva dentro de las fronteras de la secta. Los ejemplos son determinantes para la comprensión de las cosas, así es que vamos a la tarea.

Los recursos que el sistema utiliza para adoctrinar cada minuto al individuo social son incontables, pero saquemos algunos a la luz del discernimiento. Uno. Los teléfonos móviles (asunto que posponemos para otra coyuntura). Dos. Lectura de libros publicados por editoriales que han invertido tiempo y dinero para promocionarlos en los mass media. Tres. La televisión. Millones de personas en todo el mundo la ven, hipnotizados por una pantalla que emite imágenes de lo que parece asemejarse a un universo real, pero lo cierto es que la realidad no es que supere con creces a las apariencias virtuales, electrónicas, informáticas..., sino que coincide con lo natural. La televisión transforma el mundo onírico en conciencia. Cuatro. El ordenador. Ya no ordenas tú, sino la máquina, que computa mucha información, casi siempre excesiva; a diferencia del inconsciente, el disco duro del aparato almacena cantidades prescindibles y desorbitadas de datos, en una dinámica contemporánea y habitual, la cantidad, en perjuicio de otra connatural al ser humano, la calidad. El archivo cerebral o subconsciente, no tan prolijo, usa, según necesite en cada momento, memoria traducida en ideas, palabras, pensamientos más o menos complejos, o sencillos, pero también miedos, doctrinas, manías, hábitos, mansedumbres y todo tipo de energías captadas, luego, por el sistema, para manipularnos sutilmente. Nosotros ordenamos el ordenador (valga la redundancia), éste ordena nuestros cerebros (en cierto modo), y el sistema diseña los ordenadores según conveniencias.

Cinco. El cine, que equivale en muchos casos a literatura, y como tal no casa al cien por cien con la realidad; es más, en un porcentaje nada desdeñable no alcanza ni el cincuenta por ciento de coincidencia; por ejemplo, en películas de aliens procendentes de otros mundos (planetas, sistemas estelares, etc.); en filmes de pura fantasía, desde los dibujos animados, pasando por personajes de cómic, hasta criaturas monstruosas o robóticas, de variadísimas formas y aptitudes. Tampoco obviamos las versiones históricas de la humanidad, que cuadran con dinámicas conectadas científica y filosóficamente con teorías de carácter ortodoxo, académico y oficialista; caso: revolución copernicana o teoría heliocéntrica; sin olvidarnos de otra manipulación mental más, la distorsión de la comprensión de la realidad, al mezclar medias verdades con mentiras, incluso con otras verdades; una muestra: busca en internet el significado de "desinformación" y también los nombres de los principales desinformadores, y entra de lleno en ese cosmos: así podrás comprender mucho mejor de qué hablo.

No paso a la circunstancia número seis para no extenderme más de la cuenta, pero volviendo al título de este apartado puedo decir que la principal pericia, por encima incluso de la intuición, para escapar de la secta que nos atrapa, es la determinación de querer salir de allí.






Rauvl

   

¿POR QUÉ NO VEO TELE?






Porque comprendo que la auténtica realidad se desarrolla fuera de ella, no dentro: no vaya a ser que yo me pase de expectación y llegue a confundirme un día por algún aforismo, fórmula, precepto, etc., del tipo "el orden de los factores no altera el producto" y me auto-engañe pensando que todo (dentro y fuera del televisor) es matemático y abstracto.

Porque no me apetece adulterar mi mente con productos televisivos (programas, películas, series varias, debates, telediarios, culebrones, fútbol, publicidad...) nocivos para mi salud integral (cuando el consumo mental de todo eso, o en parte, es excesivo, y entiendo que el límite ya ha sido sobrepasado por el grueso de la población): de la psique al soma.

Porque no quiero ser devorado por una de las fauces del sistema o monstruo inhumano: este electrodoméstico te absorbe el seso, la energía y la individualidad.

Porque no soy un jilguero atrapado en el interior de una jaula. El pájaro descubre cada día, repetidamente, un mundo acotado en grado sumo, minúsculo, disminuido en cuanto a su composición natural. El telespectador, igual. La diferencia entre el ave y nosotros radica en que él no es consciente y tú y yo sí. El alado vive enjaulado y vivirá hasta su último latido. ¿Nosotros disfrutamos de una libertad elegible? Otras preguntas se escapan de la primera: ¿en qué grado de libertad decidimos vivir?, ¿hasta qué punto podemos elegir la cantidad de independencia deseada cada día?, ¿con cuánta inconsciencia estamos programados?, ¿qué porcentaje de manipulación mental sufrimos a través de la tele?, ¿qué de bueno nos aporta la "pequeña" pantalla?

No la veo para no dejar de pensar y para no experimentar sueños impuestos por la estructura: recuerdo aquella letra de una canción de Mari Trini, "los sueños son míos, déjame soñar"; los tuyos, no los que van desde la máquina a tu cerebro.

No la veo para romper la cadena de pantallas, cine, teléfono móvil, juegos, ordenador..., que captan nuestra atención y, en conjunto, nos convierten en autómatas manejados por la tecnología transhumana.




Rauvl     


DESINTEGRACIÓN FAMILIAR






La familia, unidad mínima social, política, económica..., de composición organizada, está sufriendo una desintegración lenta pero segura. Imaginemos un gran mecano, o un puzle, o cualquier estructura formada por vastas cantidades de trozos. Cada familia es una pieza fundamental que soporta, complementa, refuerza y acompaña a otras. Si retiramos piezas de la misma naturaleza, esta entidad corre el riesgo, en cierto modo, de venirse abajo, al menos tal y como lo venimos comprendiendo. La maquinaria actual está sustituyendo la familia tradicional por otras, en una dinámica "trans"; transhumana, transexual, transformista, transustancial...; o lo que puede traducirse por tránsito de una cosa (en el sentido de artificio) a otra; a mi modo de ver, en una sociedad degenerada, irrespetuosa, depravada, ignorante (porque ignora que vive en un mundo invertido), perversa y otros calificativos de similar equivalencia a mal gusto.

El concepto "mal gusto" puede ser interpretado del siguiente modo... El mundo que nos rodea puede comprenderse de alguna suerte, la que sea. Me quedo con dos comprensiones: natural y artificiosa, o lo que es igual, de buen o mal gusto, respectivamente. La primera: buena, dichosa, de mentalidad armónica, lúcida (cristalina, no adulterada) y alejada de manipulaciones provenientes de ingenierías mentales imperantes. Analogía... Cuando tienes la capacidad de mover un interruptor situado en la mente, decidiendo qué posición -"a" (natural) o "b" (artificiosa)- conectar, en cada momento consciente de tu vida, y decides que sea la que más se amolde a una situación o experiencia equis, te hallas en la dinámica natural. Cuando ves con claridad dos realidades diferenciadas ganas lo que antes habías perdido (en la niñez), la intuición o potencialidad descubridora de otras concepciones vitales o inteligencia natural. Cuando inviertes la inversión del entendimiento común te conviertes en un intelecto opuesto a la ortodoxa sociedad del ahora. Un ejemplo: alguien camina por las calles impulsado por un destino que lo atrae inconscientemente hacia un lugar asentado sobre la cotidianidad, y al mismo tiempo ocupa gran parte de su pensamiento en las noticias emitidas unas horas antes por una emisora de radio en relación al llamado calentamiento global. Imbuido por esa "información", apenas presta atención a infinidad de detalles que salen a su encuentro cada segundo. Si sumamos la pérdida diaria de pormenores a la de otro día, otro mes, otro año, lo que se deja de aprender a lo largo de una vida es extraordinariamente esencial para el desarrollo de una naturaleza propia y genuina, la nuestra, en beneficio de otra, la artificiosa, la impuesta, la ambigua o el mal gusto; sobre ésta (la segunda), te propongo que reflexiones.

La familia natural, la sociedad y el ser humano, van cediendo terreno a "otra cosa". Dentro de nuestras posibilidades, no lo permitamos, si queremos que la familia sea lo que siempre ha sido, el ámbito más importante para el equilibrio mental y espiritual de nuestros hijos, o si lo preferimos, ampliando el espectro de cualidades humanas, agregamos el concepto "integral"... No hay familias perfectas, no hay parejas heterosexuales perfectas, no hay sociedades perfectas, no hay parejas homosexuales perfectas, no hay individuos perfectos, no hay mundos perfectos (salvo en algún país de las maravillas), pero hay intuición, la inteligencia humana paralela a otra, la razón (la que contempla la idea de perfección); aquélla va al centro del asunto, sin argumentos, y nos infiere, sin dedos acusadores, con claridad serena, inmediatamente, el sentimiento a seguir, y aunque no se vale de palabras ni de otros símbolos, nosotros la vestimos de racionalidad, para contradecirnos y asumir nuestra humana naturaleza, de doble calado (cuando menos), y así poder decir: un niño imperfecto necesita, para florecer su imperfección humana, la imperfección de unos progenitores: lo que no hay que reemplazar por "otra cosa".




Rauvl

DIOS EXISTE





Que conste que no tengo intención de convencerte por la vía "llevo razón" (ni por ninguna otra similar), pues mi tesis versa sobre la intuición.

Dios existe, por las siguientes intuiciones:

Tiene que existir, como estímulo esencial en la vida humana, y como contrapeso a tanta manipulación mental proveniente del Mal. Ya se sabe que las dualidades pueden romperse en grados, en este caso indefinidos de regularidad o lo intermedio entre bueno y malo.

El concepto verdad no es tangible, no puede ser captado por nuestros cinco sentidos, es un compuesto de verdades; una de ellas, una conjetura bajo presupuesto racional, "Dios existe", no puede ser demostrada, ni bajo prisma científico, ya que el objeto de este tema no pertenece a la dimensión material tal y como la comprendemos de manera ordinaria. El raciocinio y la lógica física, química, matemática, etc., luego de análisis perpetuos, nunca llegará, se intuye, a respuestas definitivas probatorias. Solo nos queda otro sentido, la intuición, que habita fuera de la materia, sesera inclusive, a pesar de las teorías conductistas y otras, que la sitúan en uno de los dos hemisferios cerebrales: es como si lo trascendente (alma y sentimientos) hubiese que situarlo en la cabeza y de suerte forzada. La intuición resume al máximo, sin estudios, medidas, conclusiones, argumentos..., va al grano. Dios existe, y mi interior no cerebral es el lugar de este barrunto.

Abordemos ahora la cuestión desde un punto de vista no creyente

"Un ser creador no puede existir, porque no es comprensible que con su bondad infinita permita el sufrimiento humano".  Más o menos es esa la idea de muchos escépticos. La respuesta es sencilla y complicada a la vez, además de difícil de asumir por una mente perezosa y/o testaruda. La Escritura Prodigiosa, a mi modo de entender, es un Misterio no resuelto por los historiadores, la ciencia y otros inquisidores y buscadores racionales de las verdades metafísicas (en este caso, meta-metafísicas); es la Réplica Sagrada... La supuesta bondad divina sin límites, es eso, hipótesis (incluso creencias) de mentalidades incrédulas. Las historias humanas recopiladas en el Antiguo Testamento no dejan mucho lugar a dudas: Dios es implacable frente al mal, y éste radica en el hombre en grado sumo. Intuyo que las bondades del Creador no suelen ser bien entendidas. Quizás en Él el exceso de sentimentalismo no tenga cabida (en lo humano es desmedido), y tal vez lo glorioso sea justo, completo, perfecto e intuitivo: prescindible de estructuras mentales intrincadas.

Los racionalismos extremos impelen al individuo a alejarse cada vez más de la síntesis "Dios"; a medida que "avanzas" dentro del laberinto, o en el camino del horizonte inacabable -es como andar sobre una esfera, por ejemplo la terrestre (según teoría oficial, aunque hay otras), en línea recta; llegarás a la pregunta eterna, no a la respuesta determinante-, te alejarás de la salida número uno, para llegar a la meta o salida número dos, y así hasta que no puedas más y te des por vencido (de algún modo, consciente o inconsciente). Dios existe, por las intuiciones citadas y por otras que no expongo aquí y ahora.

¿La Biblia es un invento exclusivo de los hombres? Decir sí sin reparos es osado, porque has de asentar dicha afirmación sobre bases demostrables y tesis que a otras se oponen (muchas, en un sentido u otro, bien y muy bien argumentadas). Presentimos que las dudas racionales siempre están ahí, como sombras o fantasmas o intuiciones.





Rauvl




La intuición un regalo de Dios a los hombres


Einstein dijo: “La única cosa realmente valiosa es la INTUICION “. Pero, ¿qué es la intuición? Bueno, si yo tuviera que definirla, como la siento, diría de ella que es el acceso a una fuente infinita de información, que está ahí, y que si es bien usada nos pueda dar muchas satisfacciones. Además, me atrevería a decir, que es como un canal de comunicación entre nosotros y Dios. En la biblia se puede encontrar escritos que hacen referencia a la intuición, como por ejemplo, 1 Corintios 2:11 "Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios."

De acuerdo a mi experiencia puedo indicar que Dios tiene dos formas de comunicarse conmigo, una directa y otra indirecta. Indirectamente se ocupa de que me “ocurran” cosas, que aparentemente se podrían interpretar como casualidades. La otra es directamente a través de la intuición. Cuando siento algo que me mueve por dentro, una especie de presentimiento, no lo ignoro, actúo de inmediato. Me imagino que ambos mecanismos de comunicación son parte de la divina providencia, que es el medio por y a través del cual Dios gobierna todas las cosas en el universo. Esto incluye al universo en su totalidad (Salmo 103:19), el mundo físico (Mateo 5:45), los asuntos de las naciones (Salmo 6:7), el nacimiento del ser humano y su destino (Gálatas 1:15), los éxitos y los fracasos humanos (Lucas 1:52), y la protección de Su pueblo (Salmo 4:8). Esto tira por tierra la teoría de que el universo sea gobernado por el destino o por la casualidad.


Las que por naturaleza fueron dotadas de una potente y desarrollada intuición son las mujeres. Rudyard Kipling  dijo respecto a ellas: “La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre”. Estoy de acuerdo con ello, por eso mejor no mentirle a una mujer, te pillará fácilmente y podría traerte consecuencias.


Ahora bien, si somos capaces de escuchar a nuestra intuición, o sacarla al exterior usando elementos adicionales, nos ayudará a ir por el camino apropiado, desde donde estés y a donde quieras ir. Es por esto que debemos tratar de comunicarnos diariamente con esta facultad para así convertirla en un hábito de conexión que nos dará múltiples beneficios. En esa conexión sentirás que no estás solo y que tus intuiciones empezarán a multiplicarse.


En definitiva, la mente intuitiva es un regalo y la mente racional, un leal siervo. Pero nuestra sociedad actual honra al siervo, se olvida de escuchar la voluntad de Dios e ignora por completo su regalo.




Publicado con el permiso del autor.


Dudas de Kant y la Intuición de Dios






A partir de la lectura de un ensayo(*) hemos intuido la idea que Kant tenía respecto a Dios. El argumento kantiano (se infiere) va desde el intelecto humano; pasando por la concepción de que no es posible comprender y conocer a Dios; hasta interpretaciones de la Intuición divina; la coincidencia en el Intelecto de Dios de la representación con lo representado; las interpretaciones de los predicados y atributos del Ser Supremo; vías para una posible comprensión del peliagudo asunto (negación, eminencia y analogía); oposición a un concepto antropomorfo de Dios; teísmo (creador del mundo, aunque ajeno a religiones); existencia Independiente (solo Uno); posible influencia de la Divinidad, o no, en todo, teniendo en cuenta que no se trataría de un Ser de naturaleza sensible a la manera del hombre y sus cinco sentidos; y la diferencia entre el intelecto y la intuición humanos y divinos.


La diferencia entre Dios y nosotros no es posible saberla, en todo caso se intuye. Éste y miles de ensayos anteriores y posteriores son la prueba inequívoca de lo dicho. Saber no es otra cosa que interpretar; bien porque interpretas una parte de la realidad y luego la das a conocer; bien porque hagas tuya una apreciación ajena (re-interpretas; eso sí, y generalmente, con el resultado de una consideración inexacta con respecto a otra, en apariencia gemela). El hándicap radica en que Dios, no sabemos si es, o no, una parte de la realidad, o si la realidad es (o no) una porción de Dios.

Todo pasa (es obvio) por el intelecto humano, cuando se trata de llegar a algún lugar de confirmación racional haciendo uso de estrategias de igual guisa. La construcción argumentativa puede llegar a ser, analíticamente hablando, infinita en lo cuantitativo; por lógica, sabiendo que en algún punto hay que pararse, cualquier verdad, por extraordinaria que aparente ser su composición y resultado, no será otra que especulación. Dicho esto, deducimos que no es posible para el ser humano conocer y comprender a Dios (con presupuestos filosóficos o similares), en cierta sintonía con lo que el ensayo referido atribuye al pensamiento de Kant.

¿Podríamos definir la Intuición de Dios obviando la nuestra?... Creemos que no puede ser (¿o sí?). Veamos. Imaginemos que el único enlace entre nosotros y Él fuese la intuición: una inteligencia no racional, no instintiva, no psíquica a la manera tradicional (subconsciente, consciente, etc.), no biológica, sino incomprensible, inmediata, interna (de un interior indescriptible), inesperada y mágica, incluso lo siguiente a metafísica. Tal vez, así, podamos acercarnos al entendimiento que nos comunique, de algún modo, la Intuición divina; un tipo de respiración (no física) bipolar: Dios nos intuye o nos presiente (en positivo); y nosotros a Él (en negativo).

Pensamos ahora lo siguiente. Las inteligencias humanas -descritas en el párrafo anterior- son símbolos creados por Dios, y lo que simbolizan (o hacia donde apuntan), es Dios Mismo, Quien tiene la capacidad de dividirse en fragmentos, formas, inteligencias y entendimientos ilimitados; o porque Él no tenga ni principio ni fin; o porque "infinito" equivalga a "no se sabe si tiene o no fin; acaso pueda intuirse". Tratar de entrar en su Mente se antoja misión imposible. Solo nos queda una opción: leer su Palabra o el Libro Sagrado (agrego: Mágico).

Kant se refiere a varias vías de conocimiento y acercamiento a la Inteligencia de Dios, Eminencia, Negación y Analogía, pero veo otra, instantánea y no manejada a nuestro antojo: la intuición; con ella caemos en esta cuenta: según la ensayista, Kant habla de que la influencia que este Ser pueda ejercer sobre todo lo creado (humanidad y naturaleza) viene directamente desde su Naturaleza no sensible (más allá de los cinco sentidos humanos) y en oposición a una idea de forma divina antropomorfa; además de explicarlo como Independiente (una sola Entidad).

Quedamos a la espera de conclusiones intelectuales divinas.   




Rauvl




(*) Laura Alejandra Pelegrín. "Dios conoce todo a priori, tiene un intelecto puro e intuitivo. La determinación kantiana de los predicados psicológicos de Dios por vía especulativa". Universidad Diego Portales - Santiago de Chile - Chile. 2014. 



Ejército Divino








Es una ingenuidad pensar que Dios sea una Entidad bondadosa sin condición. La fuerza existencial de esta potencia extraordinaria (se intuye) no necesita medirse a otra espectacular, pero no tan impresionante, El Mal, aunque si lo hace, sus motivos tendrá (o son incomprensibles por nuestras deducciones mundanas o hay que buscarlos, con toda la paciencia imaginable, en un mar de Palabra o Evangelio). El único ejército divino (realmente práctico y eficaz) ha de ser férreo, implacable, tenaz e inteligente sumo; sin estas y otras cualidades fracasaría en el intento de ajusticiar al maligno. Éste domina en casi todos los ámbitos humanos; estructuras sociales; sistemas de creencias; organizaciones, "discretas" o no; culturas y costumbres; dogmas, filosofías y doctrinas; y un largo etcétera de elementos que conforman la apariencia y el fondo de este mundo (presente y pasado; lo del futuro se nos escapa).

Este infierno no es apto para ingenuos; o vendes tu alma o la pones bajo recaudo marginal. Hay que decidirse, para no estar perdido; en todo caso, son muy pocos quienes consiguen manejarse en esa dinámica o realidad descubierta ("equidistante") -quien esto escribe, no goza (aún, o en la medida que desea) de esa suerte gloriosa-. Si te dejas llevar por el sentido común, que no es el tradicional sexto sentido, sino la suma de los cinco sabidos más otro de dudosa y oscura procedencia, la confusión reinará, según mi criterio, en tu vida. Así pues, solo queda el camino de la decisión: resolver o morir; no me refiero a la muerte del cuerpo y de un trozo de mente, sino a la del alma.

El niño nace vivo (en muchos aspectos), a los pocos años empieza a morir, el mundo adulto lo condena a un perecimiento lento o a una crucifixión ineludible (en apariencia). El ser humano fallece un poco cada día (o un mucho otros), y cada vez que sufre y se angustia (en la circunstancia que sea), se aleja, quizás en un grado inversamente proporcional, de la Vida (del alma) y de la resurrección en Jesucristo: un ser Vivo en Alma y Espíritu. Recuperar la lucidez del infante te acercará a la locura de la fe. Con la primera intuirás tu esencia, mezcolanza de bien y otras características humanas y positivas, comprendidas o no por la humanidad, propias de nuestra naturaleza, divina en esa etapa. Con la segunda sangrarás, una sangre descongestionante, y sobre todo una manera incomprensible (para cabezas racionales límite), pero real, de fenecer en tu maldad y renacer en la otra parte mental y en el Rey del mundo espiritual e intuitivo.




Rauvl


Un Mensaje Inteligente









El ateísmo acostumbra a negar a Dios, Éste sería una invención de los hombres; en la actualidad el ateísmo está de moda, los ateos son legión. Hay creencias y creencias; una de ellas: aceptar casi todo cuanto sale de la pantalla del televisor, del cine, la prensa escrita y los discursos políticos (es por comentar solo cuatro de los innumerables elementos contaminantes de la salud mental humana). En cambio, si le hablas a alguien de Jesucristo, generalmente se escandaliza, y lo notas, no en sus palabras (en ese caso, sobran), sino en sus gestos.

La maldad que nos ronda es alarmante (¿alguien en su sano juicio puede negar esto?), y sin embargo el mensaje cristiano (no católico: comprender bien este matiz es dar en cierta diana) es bondadoso. Que sea compasivo no equivale a sensiblero; en el Nuevo Testamento los apóstoles, bajo la influencia del Espíritu Santo, preconizan la Justicia Divina, y ésta puede comprenderse como estricta e implacable, pero los matices son más que importantes, y es por ello que nos hemos parado en R.V.G. Tasker (1895-1976) y en su obra "La Doctrina Bíblica de la Ira de Dios"(4). Destacamos algunas frases y versículos y otras referencias bíblicas.

-"El amor divino trasciende al amor humano y la ira divina trasciende a la ira humana".

-"Darnos cuenta de que nos encontramos bajo la ira de Dios y en desgracia (es decir, sin gracia) es el paso preliminar de la experiencia de su amor y su gracia".

-"Debemos notar, de pasada, que este elemento permanente de la ira divina es una característica que la diferencia de la ira humana mezclada siempre con el pecado".

-Romanos 1:19-32.

-"Ser idólatra, sea cual sea la forma que tome la idolatría, es estar bajo la ira de Dios".

-"Como comentó R. Haldane: 'La misma creación que declara la existencia de Dios y publica su gloria, prueba también que Dios es el enemigo del pecado y el vengador de los crímenes de los hombres, de manera que la revelación de la ira divina es universal extendiéndose a todo el mundo y nadie puede alegar ignorancia' ".

-"El hombre, al pecar, se sumerge en mayor pecado y en la corriente de miseria y frustración que el pecado trae siempre consigo".

-"El abandono procedió de la divina justicia, pero las consecuencias de la corrupción del hombre, en la cual Dios no tiene parte alguna".

-"El abandono es una acción negativa de Dios, o mejor dicho, una negativa a actuar, en la cual Dios es soberano y dueño absoluto, pues no estando obligado a conceder la gracia a nadie, es libre de retenerla según su beneplácito, de manera que en la retención de la misma no hay injusticia".

-"Charles Hodge, parafraseando acertadamente este texto lo tradujo así para resaltar el juego de palabras que se da en el original: 'Como que ellos no aprobaron a Dios, Dios los entregó a una mente que nadie podría aprobar' ".


-"La ira de Dios --como se ha dicho con acierto-, es un affectus tanto como un effectusuna cualidad de la naturaleza de Dios, una actitud de la mente de Dios hacia el mal".

En Génesis (Antiguo Testamento) se dice que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, pero se intuye que la referencia señala a lo espiritual. Entonces, teniendo en cuenta esto, ¿por que habría que entender al pie de la letra todo cuanto leemos ahí? Además, el N. T. es un segundo pacto divino con el ser humano, y en él se abren las puertas del perdón, la redención y la generosidad sin límites, entre otras recompensas gloriosas. Un último apunte en este contexto: Dios, es fácil adivinar, por lógica si se quiere, como creador del mundo y del ser humano (hipotético, si te cuadra mejor), nos vigila, protege y guía. Desde nuestro punto de vista imperfecto interpretamos que: exagera cuando lo cree necesario; amenaza si es preciso; se encoleriza en casos puntuales; pero también recompensa, aconseja y premia con su Gracia.

¿A dónde llegamos?... A la intuición (una vez más)... Si eres ateo, primero (acaso) habrías de preguntarte si lo eres en un alto grado; después, recapacitar sobre lo siguiente: Dios se intuye, no es cuestión de saber, demostrar, percibir con los cinco sentidos, y explicar con lógica y con argumentación... El mensaje de Jesucristo, verdadero o falso, porque Él fuese o no Hijo de Dios, es práctico, ilusionante, esperanzador, bueno, en este mundo satánico que mal vivimos, y sobre todo lúcido. Es un mensaje inteligente, teniendo en cuenta que sobre la base atea no hay opción ilusionante y esperanzadora que se proyecte hacia un futuro posterior a la muerte, ni hacia un presente alentador, si damos valor de realidad a lo que vemos en este tiempo. Es comprensible que gente joven no se preocupe del largo plazo, pero piensa por unos instantes en un enfermo terminal, muchos ancianos o personas extremadamente desesperadas: en alguien que de un modo u otro sufra lo indecible; y no solo eso, sino que sepa que, por un motivo u otro, le queda poco tiempo de vida... ¿Te sitúas bien en la problemática?... Entonces...

-Si piensas que todo acaba tras el último latido, qué angustia, o qué aliciente (porque finalizaría el sufrimiento).

-Si albergas la esperanza de vivir otra vida (mucho mejor que ésta), qué aliciente.

-Si piensas que acaba para siempre tu relación con los seres queridos, qué angustia.

-Si albergas la esperanza de un reencuentro con ellos, qué aliciente.

-Si piensas que serás juzgado, que angustia, o qué esperanza (dependiendo de tener, o no, remordimientos de conciencia).

-Si albergas la esperanza de ser relativamente perdonado (desde nuestro punto de vista incompleto), qué aliciente (por relativo que sea).

-Si piensas que el cielo y el infierno son esta vida, qué aliciente y qué angustia al mismo tiempo.

-Si albergas la esperanza de un continuar, averno o angustia y estímulo o paraíso, qué angustia y qué aliciente.

-Si tu intuición te ancla en el ateísmo, qué angustia, o qué aliciente.

-Si tu intuición te mantiene en la fe, qué aliciente y qué angustia -pensando en un juicio (definitivo o actual)-.

-Si tus preguntas a este tema siguieran indefinidamente, qué angustia.

-Si tu síntesis es absoluta y tu fe, descansada en tu intuición o ausencia de análisis (inteligencia lógico-racional) interminables, te tranquiliza en este fondo, qué aliciente o inteligencia del alma o espíritu.

Qué angustioso es, se barrunta, querer tener fe y no poder tenerla. Quizás la solución radique en comprender que a ella no se llega por camino forzado alguno: primer paso que se da por la senda del aliciente.





Rauvl

Espíritu Santo








Mediante la siguiente analogía trataré de explicar Qué es, a mi modo de intuir, el Espíritu Santo. Imaginemos que la mente humana es una cámara de fotos, una réflex manual y al mismo tiempo automática. Esta máquina tiene en su interior un mecanismo llamado diafragma, y éste puede abrirse (o no) en diferentes grados y además, puede hacerlo a distintas velocidades de obturación. Si entiendes un mínimo de técnica fotográfica, te será más fácil comprender lo que sigue.

Pensemos ahora que un ser extraordinario (Dios) tiene el poder, la capacidad o el recurso de observar su creación, y nosotros fuésemos parte de ella. Él nos ve, desde alguna dimensión "lejana" o desconocida, en grupo, no necesariamente persona a persona, aunque pueda distinguir señales emitidas por algún ser humano concreto porque, de alguna manera, sobresalga, en un sentido espiritual, no material y no egocéntrico.

Cuando este Ser se fijase en alguien íntegro, poco afectado por las dinámicas social, política, cultural, religiosa, económica, filosófica..., que predominan en este mundo inhumano, proyectaría, no sobre él, sino sobre un perímetro más o menos extenso, un haz de luz que, ya sí, él, recibiría (una pequeña parte) en su interior a través del diafragma o apertura intuitiva: el hándicap radica en que solo quien tiene activo el sensor podría ser receptor de la emisión divina. La cantidad de luz (Espíritu Santo) obtenida y almacenada equivaldría al nivel de simbiosis entre un ser humano y Dios. También lo podríamos definir como Intuición Gloriosa en sintonía con intuición humana. Comprendiéndolo así, podemos concluir: una individualidad intuitiva es aquella que dispone de un dispositivo abierto, pero una muy intuitiva, la que puede manejar a su antojo la apertura y la velocidad, pues decide cuánta cantidad de luz (Intuición divina o Espíritu Santo) recibir y qué velocidad de obturación conectar en un momento dado.

Para finalizar esta tentativa quiero exponer con brevedad lo que pienso sobre el individuo social, porque así, a mi modo de ver, se hace más sencilla la comprensión de lo expuesto en los párrafos anteriores: es un ser humano adoctrinado por el sistema, y manipulado, se le reduce la capacidad intuitiva que posee al nacer (se le mantiene bajo mínimos), o dicho en otros términos, utiliza su mente o máquina fotográfica en programa automático... El paso aberrante que sigue es el de entendimiento transhumano y robótico o cámara digital, que por desgracia ya está aquí. Cuando desaparezcan definitivamente las analógicas habrá desaparecido a su vez nuestra especie (tal y como la discernimos ahora), pero albergamos la esperanza de que Dios, Jesucristo, El Espíritu Santo, en comunión, por separado, u otra Magia, Misterio, Realidad, etc., no lo permitan.




Rauvl