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Un perro negro en mi casa,
hubo;
negro,
como una noche cerrada.
Hubo...
cánidas y subyacentes lunas,
tras brumas que fijaban luces a mis ojos fijadas.
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Hubo en mi casa un perro,
negro,
como ánforas áticas, como un gato negro,
como escribir sin alma.
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Hay en mi casa un perro transmutado en fotograma,
transmutado en atomismo
de Demócrito y de Russell,
de polvo y de nada.
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Hay un sueño en mi locura: que en mis manos posen
su hocico, sus ojos de avellana, su calma,
su silencio de perro, su cálida lengua
y su enigmática distancia.
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poessia
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imagen: btanuncios.com