Uno de los grandes misterios es conocer la pronunciación exacta de YHWH o HWHY (Dios bíblico): tetragrámaton; consonantes en hebreo, y que significan, según Éxodo 3:14, "YO SOY EL QUE SOY". En este sitio suele aparecer como Yahvé, pero nuevas indagaciones me aproximarán tal vez a Jehová -pronunciación, según Casiodoro de Reina (siglo XVI), de judíos sefardíes de las consonantes referidas-, o a otro quizá similar.

¡Gloria a Jesucristo!

"Nuestra búsqueda de la verdad es constante, por etapas, y el inconformismo e imperfección humanos nos deja cerca de una realidad: lo que hoy damos por bueno, tal vez mañana lo eliminemos, de este sitio y de nuestros principios"

Saludos a quienes nos ven desde: Alemania, Andorra, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Austria, Bangladés, Bélgica, Belice, Bolivia, Bosnia-Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Cabo Verde, Camboya, Canadá, Chequia, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Costa de Marfil, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Eslovaquia, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Georgia, Ghana, Grecia, Guatemala, Honduras, Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Japón, Kenia, Irlanda, Israel, Italia, Letonia, Líbano, Malasia, Malta, Marruecos, México, Nepal, Nicaragua, Nigeria, Noruega, Países Bajos, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Polinesia Francesa, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Rumanía, Rusia, Singapur, Sri Lanka, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Taiwán, Túnez, Turquía, Ucrania, Uruguay, Venezuela, Vietnam...


COLABORACIÓN MUTUA

Si deseas aportar comentarios e ideas, no dudes en escribirnos: raowl@live.com

Colaboran con nosotros, o han colaborado en los últimos años:Jesús Hidalgo, En la senda del Zahorí, Miguel Rosell Carrillo...


Podemos insertar tu obra: plástica, relato, novela, ensayo -si a temática es disidente (no necesariamente), heterodoxa, etc.-, por entregas..., y poemas (de todo tipo)... Otros poetas (Ana Mª Espinosa, Belquis Castillo, David González, Kety Alejandrina Lis, Laura Giordani, Luis Antonio de Villena y Víctor Gómez Ferrer) han intervenido aquí hace años. Muchas gracias a todos.

Espíritu Santo








Mediante la siguiente analogía trataré de explicar Qué es, a mi modo de intuir, el Espíritu Santo. Imaginemos que la mente humana es una cámara de fotos, una réflex manual y al mismo tiempo automática. Esta máquina tiene en su interior un mecanismo llamado diafragma, y éste puede abrirse (o no) en diferentes grados y además, puede hacerlo a distintas velocidades de obturación. Si entiendes un mínimo de técnica fotográfica, te será más fácil comprender lo que sigue.

Pensemos ahora que un ser extraordinario (Dios) tiene el poder, la capacidad o el recurso de observar su creación, y nosotros fuésemos parte de ella. Él nos ve, desde alguna dimensión "lejana" o desconocida, en grupo, no necesariamente persona a persona, aunque pueda distinguir señales emitidas por algún ser humano concreto porque, de alguna manera, sobresalga, en un sentido espiritual, no material y no egocéntrico.

Cuando este Ser se fijase en alguien íntegro, poco afectado por las dinámicas social, política, cultural, religiosa, económica, filosófica..., que predominan en este mundo inhumano, proyectaría, no sobre él, sino sobre un perímetro más o menos extenso, un haz de luz que, ya sí, él, recibiría (una pequeña parte) en su interior a través del diafragma o apertura intuitiva: el hándicap radica en que solo quien tiene activo el sensor podría ser receptor de la emisión divina. La cantidad de luz (Espíritu Santo) obtenida y almacenada equivaldría al nivel de simbiosis entre un ser humano y Dios. También lo podríamos definir como Intuición Gloriosa en sintonía con intuición humana. Comprendiéndolo así, podemos concluir: una individualidad intuitiva es aquella que dispone de un dispositivo abierto, pero una muy intuitiva, la que puede manejar a su antojo la apertura y la velocidad, pues decide cuánta cantidad de luz (Intuición divina o Espíritu Santo) recibir y qué velocidad de obturación conectar en un momento dado.

Para finalizar esta tentativa quiero exponer con brevedad lo que pienso sobre el individuo social, porque así, a mi modo de ver, se hace más sencilla la comprensión de lo expuesto en los párrafos anteriores: es un ser humano adoctrinado por el sistema, y manipulado, se le reduce la capacidad intuitiva que posee al nacer (se le mantiene bajo mínimos), o dicho en otros términos, utiliza su mente o máquina fotográfica en programa automático... El paso aberrante que sigue es el de entendimiento transhumano y robótico o cámara digital, que por desgracia ya está aquí. Cuando desaparezcan definitivamente las analógicas habrá desaparecido a su vez nuestra especie (tal y como la discernimos ahora), pero albergamos la esperanza de que Dios, Jesucristo, El Espíritu Santo, en comunión, por separado, u otra Magia, Misterio, Realidad, etc., no lo permitan.




¡Gloria a Jesucristo!


Rauvl   








Jesucristo y la Vida






De lo que se trata en esta vida es de ser feliz, así de simple, pero nos complicamos la existencia de una manera enrevesada. He llegado a una conclusión: hay que pararse en algún lugar, siempre y cuando dicho espacio sea lo más parecido a un remanso de paz; cualquier otra dinámica se me antoja perder un tiempo precioso. Dicho esto, agrego: Jesucristo (La Vida, no la muerte ni el Vía crucis católico y romano)y sus mensajes amables son un bálsamo indescriptible pero imaginable, y sobre todo urdido a base de intuición. El Nuevo Testamento (recurso escrito para respondernos a cualesquiera preguntas relacionadas con el cristianismo) sería (si alguna indagación o investigación fiable y resistente a la avalancha atea imperante en estos tiempos de automatismos progresista, cientificista, darwinista y transhumanista no demuestra que todo esto es una maniobra manipuladora del imperio romano desde el siglo IV); primero, un nuevo pacto de Dios con los hombres, después del basado en el Antiguo Testamento y en los preceptos de la Ley; segundo, la Propiciación: ese tormento espiritual que soportó Él (mucho más extremo que el puramente físico en una cruz de madera) para tranquilizar la llamada Ira del Padre, de exhortación al arrepentimiento y a la fe. Con engaño o sin él, el Mensaje me parece práctico, apropiado en estos tiempos de inversión de la comprensión de la realidad y, ahora mismo, intuitivamente hablando, verdadero. Con ello nos quedamos, con esa sensación de mirada interna que contempla el exterior, ya diferente.


Alcanzar esta fe, lo reconozco, no es fácil (a mí me ha costado y mucho), pero ¿qué es sencillo? Tampoco es cómodo mirar profundamente al centro de nuestro ser, además de arriesgado, porque a nadie le agrada ver cómo se le rompen los esquemas mentales, y si hay que mirar se mira pero hacia otro lado (es el modo ordinario del pensamiento ateo), que no es otro ámbito que el de siempre. Para llegar a Jesús es necesario, a mi modo de intuir, tener conciencia de que "aquí y ahora" (no un tiempo lineal) existe otra dimensión real, mundo, más allá o como queramos denominar. En mi caso, me baso en experiencias e intuiciones, propias (especialmente) y ajenas. Estar convencido de que hay "otra cosa" a nuestro lado pasa por los presentimientos, lo cual se aleja de presupuestos filosóficos, lógicos, racionales sumos, científicos, etc. Con teorías e hipótesis podemos concluir que sabemos algo sobre algo; se sabe porque se aprende, se nos enseña o adoctrina.


Creer en Dios a partir de un libro sagrado o las pláticas de familiares, sacerdotes, docentes, amigos, etc., también puede equivaler a adoctrinamiento, y no lo dudamos, pero tratamos de dar un paso más, y llegar hasta la intuición, esa inteligencia nuestra que nos pone en bandeja de plata conocimientos muchas veces no esperados. Entras en la fe sin saber cómo(1), te coge desprevenido, es algo repentino, y sobre todo asombroso.

Si el otro mundo es insensible para nuestros cinco sensores biológicos, todavía nos queda el barrunto: con él accedemos a lugares "imposibles", no ineludiblemente poéticos: un poema puede hacer suya una escena o una circunstancia ortodoxa y descomponerla, para después armarla, unas veces en visiones heterodoxas, o disidentes y alejadas de ficción, realidad posible o inconsciencia, y otras en envoltorios bellos, incluso imitando lo sublime, pero sin alterar las opciones potenciales y previstas en el anagrama. Disentir del funcionamiento de nuestras sociedades es tarea mental complicada, me hago cargo, pero igual es recomendable descongestionar el conocimiento adquirido, soltarse, ser uno mismo. Si te alejas de dogmas impuestos por los poderes establecidos (los que mandan y los que aparentan mandar; estos no deciden finalmente, pero dogmatizan por encargo), por alguien de tu entorno, y también por ¿tu gran y desconocido enemigo (tú mismo y tu inconsciente afectado)?, te acercas a la inversión de lo invertido.


En ese "poner las cosas en su sitio" puedes situarte a orilla de la Palabra Jesucristo; ésta, por sí misma, ahuyenta de ti a demonios, miedos y complejos. ¿Por qué pasa esto? No lo sabemos, es un misterio, un universo fijo (tal vez); acaso lo que está en su lugar (en el Lugar) es la fe: el siguiente paso, luego de la intuición.



¡Gloria a Jesucristo!




(1) En este contexto cabe la idea de Espíritu Santo, y sobre ella exponemos algo en el post anterior, "El gran pulpo".

Rauvl



El gran pulpo







Intuimos que la iglesia católica romana (lo escribimos con minúsculas porque este imperio, el romano, nos gusta menos que poco) es el gran pulpo. La Humanidad (en este caso sí, con inicial mayúscula, para darle simbólicamente el peso que tiene: mucho y eterno), en esta intuición, sería la presa, y estaría atrapada entre los brazos y los innumerables tentáculos del depredador por antonomasia. Cada apéndice es, lo afirmamos (un asentimiento intuitivo, como cualesquiera de las afirmaciones que leas en este intento), una estrategia, un plan, y sobre todo un engaño. La humanidad (bendita especie) ha estado, está y estará, atada de pies y manos, y en esta quietud poco puede hacer para liberarse del yugo.

De todos modos, podemos: preguntar y preguntarnos; cuestionar y cuestionarnos; indagar; investigar (lo siguiente a pesquisar); promocionar; publicar; definir; analizar; soñar, espiritualmente hablando; intuir (esto por encima de cualquier otra inquietud); diseñar en nuestra mente otro mundo (más humano; mejor dicho, humano tan solo, lo cual equivale a extraordinario); buscar la Verdad; apartarnos del mal, allí donde nos lo encontremos; ser creativo, en esta sociedad grosera y adoctrinadora; desarrollar nuestra individualidad (vs. individualismo, ego desmedido, personalidad autómata o sujeto social esclavizado por un sistema manipulador de masas); tener fe, en Jesucristo (es una recomendación), en sus mensajes, al alcance de cualquier ser humano que anhele desprenderse de la iniquidad que nos gobierna y que lo ha enajenado de su naturaleza esencial -quien dice Jesús dice otro Humano-Dios, pero que ofrezca Esperanza-. 

No entro a valorar teorías e hipótesis históricas: si nació realmente o es un invento o maniobra del imperio romano para inculcar a la humanidad una disyuntiva sibilina (catolicismo vs. cristianismo), con fines perversos, si el Nuevo Testamento también es un fraude, etc... Lo sustancial, a mi modo de ver, es el Mensaje o totalidad de mensajes; por ejemplo, "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Juan 13:34); pero cuando miras y ves lo que hay, te das cuenta de que vivimos en un mundo invertido, porque lo que priva es lo contrario: seguimos otro precepto: "que os odiéis los unos a los otros"; hijos enfrentados a sus padres, padres a sus hijos, hermanos que odian a sus hermanos y un largo etcétera.

Tener fe va más lejos que los análisis racionales interminables, y digo bien, inacabables, incapaces de cerrar cuadraturas o círculos; la fe es directa, sintética, espiritual o intuitiva; va al grano, todo lo contrario a la razón estricta, que busca sin descanso una aguja en un pajar kilométrico, por no decir de extensión infinita. La razón no es útil para arrancarse de la piel tentáculo alguno, el diablo se alimenta de ella. El infierno se piensa, pero la gloria se intuye.

De la Trinidad, Padre, hijo y Espíritu Santo, Éste es el componente que más se ajusta a mi tesis en relación con la intuición; sería lo equivalente a Intuición y cada ser humano, una chispa divina. Con ello no tratamos de adaptar nuestra idea a la de Dios; esta especulación ha llegado a mi mente de manera inesperada, como si un destino, apenas presentido, saliese a nuestro encuentro.



¡Gloria a Jesucristo!


Rauvl

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS -Miguel Rosell Carrillo-



Nos ha parecido muy interesante este artículo escrito por Miguel Rosell Carillo sobre otra visión de la Iglesia Católica Romana y de la Orden Jesuita, que no concuerda con la que suele mostrarse en los medios de comunicación de masas. También, un homenaje a un ex-jesuita (Alberto Magno Romero Rivera) muy crítico con, lo que éste llama, basándose en el "Apocalipsis o Libro de las Revelaciones", en sus investigaciones y en sus experiencias, La Grande Ramera (dicha Iglesia); y referencias a Eric Jon Phelps, otro investigador. Un texto que puede escandalizarte, o tal vez sorprenderte, pero no te dejará poso alguno de indiferencia (a nuestro modo de ver).


EL SILENCIO DE LOS CORDEROS


Breve exposición de la existencia, manejos y finalidad de la Orden Jesuita 

 “Oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble” (Apocalipsis 18: 4-6).


Un homenaje merecido 

 Personalmente, doy gracias a Dios por todos Sus hijos que aman la verdad, la buscan, la muestran públicamente, y están dispuestos a defenderla, aun por encima de sus propias vidas. En este sentido, y en este artículo, quisiera rendir un emotivo homenaje a los hermanos que ya partieron con el Señor, muchos de ellos asesinados por ser valientes y decir la verdad, como lo fue el Dr. Alberto Rivera, ex jesuita. 

 Rivera fue un campeón defensor de la fe, habiendo militado antes por años en las filas del oscurantismo. 


 “El Dr. Alberto Rivera, ex jesuita” 

Un portavoz muy cercano a Rivera, declaró lo siguiente:

 “Deseamos informarles que el 20 de Junio de 1997, el muy amado hermano en el Señor, Alberto Rivera fue envenenado, y la iglesia de nuestro Salvador, perdió otro santo por manos criminales. Alberto fue asesinado en su misma congregación por gente que él conocía. Estas personas iban disfrazadas de santos del Altísimo, y hacían el papel de santos, con el propósito de matar y destruir a los santos amantes de la palabra de Dios”. 

 Alberto Rivera, el cual fue difamado y calumniado numerosísimas veces, y varias otras escapó de diversos intentos de ser asesinado, al final sucumbió a manos de sus verdugos. Podemos decir sin temer a equivocarnos, que él dio su vida por defender ardientemente la fe una vez dada a los santos (Jud. 3, 4). 


El silencio de los corderos 



 Llegados a este punto, yo me pregunto, ¿por qué no habrá más hermanos que se pongan en pie en el mismo espíritu de todos los que lo hacen y lo han hecho, levantando bien arriba con valentía y arrojo la bandera de la verdad de Cristo, aun a costo de su reputación, e incluso llegado el caso, de su propia vida? 

 Muchos, en definitiva, temen más al diablo que a Dios, llegando a creer que el maligno puede llegar a tomar represalias muy dolorosas contra ellos si así hacen, y prefieren seguir la filosofía poco comprometida del silencio de los corderos…es decir, no hacer nada, no decir nada, y prefieren dejar para otros lo que ellos deberían también hacer, olvidando que al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado (Sgto. 4: 17). Es un asunto de omisión y negligencia, lamentablemente comunes entre nosotros los creyentes. 

 En vez de levantarse como atalayas ante cualquier falso maestro, precursor de herejía o sistema idolátrico, como sin duda alguna lo es el catolicismo romano, la excusa que anteponen es la siguiente: “Usted, hermano, no diga nada, no haga nada, sólo ore para que Dios haga su voluntad”... Pero esa, justamente, no es la voluntad de Dios. 

 La voluntad de Dios es la de levantarnos como verdaderos atalayas, (Ez. 3: 17) a modo del profeta Jeremías, y exponer todo aquello que, llamándose cristiano, es contrario a Cristo. ¡Huelga ya todo posicionamiento cómodo, temeroso, y por qué no decirlo, cobarde!